La poesía satírica siempre ha sido una de mis aficiones. Componerla y compartirla siempre me ha causado satisfacción y felicidad si he arrancado una sonrisa de quien me ha leído. La ironía, el sarcasmo, la sátira son armas de doble filo que pueden fácilmente volverse contra quien las utiliza. También pueden ser motivo de enojo para la persona satirizada. No es esa mi intención. No pretendo que esto vaya más allá que una crítica ácida a veces, pero inofensiva. Pero crítica al fin y al cabo.
Pues parece que en la Federación Socialista Madrileña se van a celebrar primarias. No escarmientan, pues deberían acordarse de lo que pasó cuando Borrell le ganó aquellas primarias a Almunia. Como aquél no era el candidato oficial del partido y tuvo la osadía de plantar cara, se lo cargaron antes de las elecciones con el eficaz método de airearle algún trapito sucio. Todo muy democrático, como se puede ver. Si gana Tomás Gómez, más le vale no tener ningún pecadillo escondido, porque como lo tenga, ya se lo publicarán en la prensa afín sus propios compinches. Puñalada trapera al canto. En este ejemplar partido, el PZOE, este método se utiliza con cierta asiduidad, ya que para cargarse a Joan Ignasi Pla en la Comunidad Valenciana hicieron lo mismo. Y luego se llenan la boca hablando de democracia interna, sí, sí.
Hace un año más o menos, gastaste grandes fortunas en comprar unas vacunas, Ministra de Sanidad, ahora el Jefe del Gobierno prefiere que a toda ultranza quites el sitio a Esperanza si es que puedes, Trinidad.
Te enfrentas a Tomás Gómez y te prestas a su asedio metiéndote por en medio y eso no es casualidad, que Zapatero no tiene en Tomás mucha confianza y pretende que a Esperanza tú le ganes, Trinidad.
Y con Jaime Lissavetzky porque quiere el de la ceja eres del baile pareja con total docilidad, pero a fuer de ser sincero no se aprecia en lontananza que desbanques a Esperanza, mala suerte, Trinidad.
A Madrid no le conviene ni la razón aconseja que esta singular pareja mande en la Comunidad. Protégenos sin reserva de torpes sin gobernanza que matan nuestra esperanza, Santísima Trinidad.
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