La poesía satírica siempre ha sido una de mis aficiones. Componerla y compartirla siempre me ha causado satisfacción y felicidad si he arrancado una sonrisa de quien me ha leído. La ironía, el sarcasmo, la sátira son armas de doble filo que pueden fácilmente volverse contra quien las utiliza. También pueden ser motivo de enojo para la persona satirizada. No es esa mi intención. No pretendo que esto vaya más allá que una crítica ácida a veces, pero inofensiva. Pero crítica al fin y al cabo.
Nos acaba de dejar la gran Elizabeth Taylor, seguro que la noticia a todos nos ha traído bellos recuerdos, lejanos y más próximos, de sus películas, de la fantástica belleza de sus ojos y su rostro, capaces de llenar por sí solos las más grandes pantallas de cine. Qué cosas he encontrado en el baúl de mis recuerdos.
Querida María Teresa: Cara te has puesto de ver, mas quiero hacerte saber que ha muerto una vampiresa, Liz Taylor, esa deesa que despertó desenfrenos en mis delirios obscenos, que no te cause extrañeza si el contemplar su belleza me mueva a echarte de menos.
Es usted un malvado, Don Love, menudo susto me he llevado al bajar el ratón y ver... eso. ¡Y menos mal que no se le ha ocurrido poner aquella del bikini!
2 comentarios:
Es usted un malvado, Don Love, menudo susto me he llevado al bajar el ratón y ver... eso.
¡Y menos mal que no se le ha ocurrido poner aquella del bikini!
¿Y qué culpa tengo yo, amiga Elena? Unas bellezas me llevan a otras.
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