lunes, 4 de abril de 2011

A LA FREGONA

La idea de esta entrada me la ha sugerido mi nuevo amigo Gulliver, que en su comentario del anterior post, nos recordaba que no había que olvidarse de la fregona como un gran invento español. Y tiene razón. Fue su inventor el ingeniero aeronáutico riojano Manuel Jalón Corominas, aunque parece que el nombre fue idea del primer vendedor Enrique Falcón.
Desconozco si, como ocurre con el botijo, alguien le ha rimado algún poema a la fregona. En cualquier caso, esta es mi humilde contribución y homenaje al inventor.


Redención de riñones y joroba,
invento natural, simple y conciso,
capaz de capturar del suelo liso
el polvo del salón o de la alcoba.


No has de pasar más tiempo sin tu trova
y a volapié estos versos te improviso,
bendito el inventor que acercó el piso
copiando el mecanismo de la escoba.


Ingeniosa y barata, la fregona,
un invento muy simple que funciona
y alivia las molestias del trabajo.


Celébrese y alábese a destajo
que un día le pusiera una persona
al extremo de un palo, un estropajo.


LdP

7 comentarios:

iNtERMitENtE iMpERtiNENtE dijo...

Le convido a que incluya en este club
a Enric Bernat que fuera el ingeniero
que puso al caramelo, un asidero,
llamándole al invento “chupachup”.

Tannhäuser dijo...

Genial, D. Love

Son ayudas, bien baratas,
que alivian a las mujeres
los domésticos quehaceres
que no hacen, ya, a cuatro patas.

iNtERMitENtE iMpERtiNENtE dijo...

jajaja, amigo Tann, que no le lea eso la Pajín y demás que lo encierran...

Lo cierto es que no hay nada en el diseño de la fregona que invite a pensar que no funcionaría si la asiese un fregador de sexo masculino... Aunque yo lo he probado, no soy un asíduo, todo hay que decirlo.

Monsieur de Sans-Foy dijo...

Muy bueno, don LOVE.
Le ha salido redondo.

Saludos.

Gulliver dijo...

Chapeau, Don LOVE. Estupendo soneto.
Ahora le toca el chupa-chup

Javier dijo...

Ahí va mi pequeña aportación a la fregona:

LA FREGONA

A las señoras todas por el aprecio que les tengo
y el cariño que se merecen.

No se irá de balde el balde
ni el lampazo de rositas
que la casa hay que limpiarla
con agua fresca y lejía.

De aquí ni se mueve nadie
hasta que se limpien bien
las escaleras,
la sala
y el suelo de la cocina.
Las habitaciones todas
han de quedar también limpias.

Para eso están las fregonas,
la que siempre está callada
- porque es de plástico duro -
y la que a menudo chilla.

De todas formas entiendo
que las dos son muy sufridas
la una: porque no siente;
la otra: porque de la casa tira
mientras estira el marido
los cuartos lo más que puede
en la tasca de la esquina.

Por protestar que no quede,
tiene razón la pobriña.

jano dijo...

Un soneto digno de Quevedo, Maese Love, impecable y divertido.
España inventa la ilustre fregona y los americanos la fabrican para luego vendérnosla, mientras las féminas hispanas de antaño se destrozaban las rodillas en el suelo dándole al cepillo y al caldero. Si Unamuno levantara la cabeza...
Un saludo.