Es una lástima que pille tan mayor al genial director de cine valenciano, porque día tras día, esta clase política que nos ha tocado sufrir ofrece argumentos bastantes para superar a La escopeta nacional, El verdugo, Calabuch o Bienvenido, Mister Marshall. Léanse la historia del puro de Revilla porque no tiene desperdicio. Escuchen también cómo lo cuenta el propio Revilla. Dios mío, qué asco de populismo.
-Soy Miguel Ángel Revilla,
montañés de lo más duro
y al fuego de esta cerilla
voy a encenderme este puro
cubano, por la patilla.
Y lo enciende muy seguro
delante de su cuadrilla.
Es muy caro y me figuro
que guardará la colilla
y la esconderá en un muro
porque es de buena semilla.
Y hay un canalla perjuro
que envidioso se lo pilla
y amparado en el oscuro
con empeño prematuro
lo convierte en pacotilla.
¡Ay, Presidente Revilla
montañés de lo más duro,
del Gobierno cabecilla,
hombre calmado y maduro,
hay que tener criadilla
para ventilarse un puro
y guardarse la colilla!
Y aquellas latas de anchoas
que orgulloso y muy ufano
regalas en Las Moncloas
y con tanto empeño loas,
¿eran de segunda mano?
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El actor británico Edmund Gwenn en un fotograma de la película CALABUCH (1.956). Ya que la historia del puro me lo ha recordado, me apetecía rendir un pequeño homenaje al gran Berlanga.